viernes, 1 de junio de 2012

Enrollando la cinta...


Glinnt Gilmore, sin duda era un hombre privilegioso, Tenía un carácter muy inmutable ante casi todas las situaciones, gozaba de un carácter serio sin ser frio o cálido, era un gurú de las artes, pero era famoso por sus producciones cinematográficas, Era un gran director de cine, dedicado a su trabajo artístico, amaba fuertemente su trabajo,  se distraía mirando a las alturas, fumando un cigarrillo, pasando largos tiempos en la alberca, bebiendo durante todo el día manteniéndose al borde de la sobriedad y la ebriedad, disfrutando de las mujeres, era apuesto de cabello largo y adinerado con un gusto fino y distinguido podía y sabía exactamente como seducir a cada mujer, viajaba constantemente, no escatimaba en sus placeres mantenía siempre su imaginación activa, con un nivel muy bajo de estrés.
Un hombre con clase, un pantalón de vestir , una camisa y una gabardina todo en negro, una corbata roja  y lisa, odiaba las rayas y las texturas en su forma de vestir, usaba unas gafas de vidrio delgadas de forma redonda, siempre brillantes con el armazón de oro, amaba el oro y la plata pero solo usaba las gafas, un anillo con un extraño símbolo en el dedo anular de la mano derecha, el broche de su cinturón, un Rolex y bolígrafos en este material, a veces  botones de oro y plata.
Físicamente era un hombre joven de unos 28 años, cabello chino y castaño, alto, delgado ligeramente atlético, de espalda ancha y hombros altos, una manzana de Adán bastante pronunciada, un lunar muy peculiar en el lado derecho de su cara muy cercano a su ojo, de color azul, ojos cafés, una nariz grande y afilada que le daba fuerza a su mirada.
Era creador de las mejores películas de terror, psicópatas, asesinos en serie y científicos locos eran sus temas, usaba siempre tramas oscuras y sangrientas, en las que sin duda habría torturas poco vistas y pensadas,  tenía un método muy peculiar para crear sus películas de psicópatas y asesinos en serie, a él le gustaba beber sangre y lamer el sudor de la piel de la gente, obtenía esto de dos maneras, se involucraba pasionalmente con mujeres de gustos sádicos, mordía sus espaldas y cuellos y succionaba su sangre y lamia el sudor de las zonas aledañas a las heridas, a veces no era suficiente sangre y el sudor estaba muy caliente según el… así que salía a buscar a alguna chica, seducirla , poner pastillas para dormir en su copa y finalmente secuestrarlas, violarlas hasta que despertaran y comenzar a cortar con una navaja sus labios, el vientre, la espalda, las mejillas y los muslos de estas chicas, no las amordazaba le gustaba oírlas gritar, cuando el terror ya les había corrompido, lamia sus mejillas llenas de sangre y lagrimas, al llenar su sed de dulce sangre empezaba a lamer su cuello y entre sus pechos, para lamer su sudor, salado, frio y fresco, así podía pasar esa sensación de algo espeso en su garganta…